En los últimos días, estudiantes de las Escuelas Superiores de Formación de Maestras y Maestros (ESFM) salieron a las calles en distintas regiones del país. En Tarija, incluso, llegaron a tomar instalaciones. No fue una reacción aislada ni improvisada, sino una respuesta articulada a nivel nacional frente a lo que percibieron como una amenaza directa al Bachillerato Técnico Humanístico (BTH), una modalidad que forma parte central de su presente y de su futuro como docentes.
“Somos de las escuelas de formación de maestros, marchamos por la defensa del BTH… es una marcha contundente y no es solamente acá sino a nivel nacional”, señaló Claudio Choque, ejecutivo nacional de la Confederación de Estudiantes en Formación de Maestros de Bolivia (CEFOM-B). Sus palabras reflejan una preocupación que se extendió rápidamente entre estudiantes de todo el país.
El detonante fue un instructivo que planteaba evaluar las unidades educativas con BTH, abriendo la posibilidad de avanzar hacia el cierre o la eliminación gradual de carreras técnicas. Sin embargo, más allá de la evaluación, lo que generó mayor inquietud fue la falta de claridad sobre cómo se fortalecerían estas modalidades o qué pasaría con quienes están a punto de egresar.
En entrevista con Fundación Alma, Misael Nina, Secretario Ejecutivo de la Federación de Estudiantes en Formación de Maestros de Tarija, explica que “fue alarmante porque implicaba el cese o eliminación de los BTH… no se hablaba de políticas de reestructuración para hacerlos viables ni de cómo se iba a garantizar el espacio laboral para quienes están por egresar”. La preocupación no fue solo local. En varias ESFM, las carreras técnicas constituyen el núcleo de la formación. “En algunas escuelas solo hay carreras técnicas… entonces la alarma fue nacional”, señala.
La respuesta, entonces, también fue nacional. Las movilizaciones surgieron de acuerdos entre representantes de distintas escuelas, con el objetivo de generar un mensaje claro hacia el Ministerio de Educación. “La movilización fue consensuada… debía ser una medida conjunta, fuerte y contundente”, explica Nina. Pero la demanda no se limitó a rechazar el instructivo. Desde el inicio, los estudiantes plantearon otra dirección: no eliminar el BTH, sino mejorarlo.
“Buscamos que se reestructure… que se piense en equipamiento, en mejora, en ajuste de la malla curricular”, afirma Nina. Su postura refleja una idea que atraviesa el movimiento: el BTH tiene falencias, pero eso no lo invalida; más bien evidencia la necesidad de inversión, planificación y acompañamiento.
Esa mirada también se comparte desde otros territorios. Alex Mario Rojas Paco, estudiante de Trinidad y representante de la Confederación Nacional para la ESFM “Clara Parada de Pinto”, explica que, aunque en esta sede no cuentan con BTH, decidieron movilizarse en apoyo a otras regiones. “Somos parte del mismo sistema y tenemos empatía por nuestros compañeros”, señala, destacando que la preocupación también tiene que ver con la formación docente en general y con la reducción de espacios para especialidades técnicas.
Desde su experiencia, el impacto del instructivo podía ser profundo: “implica un congelamiento de la formación en áreas técnicas… y los estudiantes de Educación Regular pueden quedar alejados de esta formación y una futura oportunidad laboral”. Para Rojas, el BTH cumple una función clave en el sistema educativo: “ayuda a que los bachilleres tengan conocimientos que les permitan tener una fuente laboral futura, incluso si por sus condiciones no logran cursar una carrera profesional”.
Ambas voces coinciden en un punto central: el problema no es la existencia del BTH, sino las condiciones en las que se desarrolla. La falta de equipamiento, infraestructura y recursos limita su potencial. “Si las unidades educativas tuvieran mejores condiciones, se podría aprovechar mucho más el aprendizaje”, señala Rojas, quien compara esta realidad con su propia experiencia en formación técnica, donde sí contaban con los recursos necesarios.
Las movilizaciones derivaron en la apertura de un espacio de diálogo con el Ministerio de Educación. Como resultado, se decidió dejar sin efecto el instructivo inicial y avanzar hacia un proceso de evaluación orientado al fortalecimiento del BTH. El acuerdo alcanzado plantea la necesidad de mejorar condiciones como equipamiento, carga horaria y organización de las especialidades, además de considerar la continuidad de estas áreas en el sistema educativo.
Para los estudiantes, este resultado no representa un cierre, sino un punto de partida. “Esto no se trata solo de nosotros… merece un estudio serio y soluciones reales”, señala Nina, insistiendo en la importancia de mantener el diálogo. En la misma línea, Rojas destaca que este proceso deja una lección: la necesidad de que las decisiones educativas se construyan con la participación de todos los actores y con información clara y oportuna.
Lo ocurrido en las últimas semanas muestra que el BTH es, al mismo tiempo, una oportunidad y un desafío. Tiene limitaciones evidentes, pero también un valor profundo en contextos donde la educación técnica puede marcar la diferencia en la vida de los estudiantes. En esa tensión entre lo que falta y lo que representa, los estudiantes de las ESFM han sido claros: fortalecer el BTH no es solo una demanda sectorial, sino una apuesta por una educación más pertinente, más equitativa y más conectada con la realidad del país.
Por: Andrea Fernández

Movilización en Trinidad ESFM “Clara Parada de Pinto”

Movilización en Canasmoro – Tarija ESFM “Juan Misael Saracho”

Dirigencia Federación de Estudiantes en Formación de Maestros
ESFM “Juan Misael Saracho” Canasmoro-Tarija
