Cuando Mauricio Gareca habla de su paso por la Escuela Superior de Formación de Maestros “Juan Misael Saracho”, no habla primero de logros ni de reconocimientos. Habla de esfuerzo. Habla de las veces que tuvo que levantarse temprano para trabajar, de las dificultades económicas que parecían poner en pausa sus sueños y de aquella ocasión en la que no logró ingresar a la ESFM en su primer intento.
Hoy tiene 24 años y cursa el último año de la especialidad de Agropecuaria. Está a pocos meses de convertirse en maestro, pero el camino que lo trajo hasta aquí comenzó mucho antes, en la comunidad de Sella, en Tarija, donde aprendió que las metas importantes rara vez se alcanzan sin sacrificio.
Ingresar a la ESFM era uno de sus mayores objetivos. Cuando no lo consiguió en su primer intento, sintió la frustración que acompaña a quienes ven cerrarse una puerta que anhelaban atravesar. Sin embargo, decidió volver a intentarlo.
“Cuando realmente quieres algo, debes seguir luchando, aunque existan obstáculos. Yo no logré ingresar a la ESFM en mi primer intento, pero eso no me hizo abandonar mi meta. Al contrario, me motivó a prepararme mejor y a seguir adelante”, recuerda.
Su perseverancia dio resultado. Al año siguiente logró ingresar y comenzó una nueva etapa, marcada por el desafío de combinar el estudio con distintos trabajos para sostenerse. La lechería, la albañilería y los jornales agrícolas formaron parte de una rutina exigente que, lejos de apartarlo de sus metas, fortaleció su convicción de seguir adelante.
Desde 2023, Mauricio ha sido parte de los procesos de formación y acompañamiento impulsados por Fundación Alma en la ESFM. Durante estos años fortaleció sus capacidades para planificar, incorporar estrategias de pensamiento crítico y educación emocional, y enfrentar con mayor seguridad sus prácticas educativas.
“El acompañamiento que recibimos de Alma me permitió mejorar mis planificaciones y aplicar buenas estrategias durante mis prácticas. Eso me dio más seguridad y confianza al momento de trabajar con los estudiantes”, comenta.
A medida que se acerca el final de su formación, Mauricio mira hacia atrás y reconoce que cada dificultad tuvo un propósito. No solo está por convertirse en maestro; también es el resultado de años de esfuerzo, trabajo y perseverancia.
Historias como la suya recuerdan por qué vale la pena apostar por la formación de futuros educadores. Detrás de cada estudiante hay una trayectoria personal, desafíos silenciosos y una decisión cotidiana de no rendirse. Desde 2023, Alma ha tenido la oportunidad de acompañar a Mauricio en parte de ese recorrido. Hoy, verlo llegar al último año de su formación es también una muestra de lo que puede suceder cuando el compromiso personal encuentra oportunidades para crecer.
Por: Milena Blacudt Montes
Consultora ESFM Tarija

Mauricio en sesiones de acompañamiento y talleres con Alma y en sus rutinas laborales fuera de la ESFM.
