Visitando proyectos (1ª parte)


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Hoy Phil, Octavio y yo nos dirigimos hacia el Valle Sagrado para visitar tres pueblos donde Alma interviene desde hace unos años. Todos los proyectos se acabaron este año, entonces nuestro objetivo es evaluar su eficacia y conocer a los niños que participaron.

Nuestra primera parada fue Patabamba, un pueblo relativamente desarrollado a más o menos dos horas de Cusco. El proyecto de Alma allí es impartir clases de matemáticas y comunicación para aumentar el número de estudiantes que entran en la universidad. Fuimos directamente a la escuela para hablar con los jóvenes estudiantes que participaban en el programa. Cuando entramos en la primera aula, nos dieron la bienvenida con aplausos. Después de presentarnos, empezamos a preguntar a los niños sobre su experiencia con Alma. Hablaron muy bien del programa y de cómo la metodología les ayudó a afrontar las dificultades de los estudios universitarios. Aunque la mayoría de ellos eran tímidos, varios tenían ganas de contarnos su experiencia.

En la segunda aula nos recibieron de la misma forma. Al empezar con nuestras peguntas me fije que una de los estudiantes tenía un bebe en su regazo. En la mitad de nuestra intervención el bebe empezó a llorar y entonces la niña, que apenas tendría 14 años, le dio el pecho a su hija. Me chocó ver que era tan común y corriente. Ser un estudiante atento es difícil. Caminar 90 minutos para ir a clase es extenuante. Hacer estas cosas mientras cargas con un bebe recién nacido es totalmente alucinante. Este hecho me hizo pensar que al haberme criado en Toronto nunca supe apreciar las oportunidades. Estos niños son fuertes a pesar de su corta edad.

Después de haber hablado con cada uno de ellos, volvimos al coche. De paso nos paramos en casa de José Luis, un antiguo alumno del programa Alma que ahora va a la Universidad de Lima. Su madre nos dio la bienvenida amablemente y nos invitó a comer con ella. Su gratitud hacia nosotros, tres desconocidos, era casi abrumadora.

Ben